La historia bélica mundial mostró que la invasión sorpresiva puso al adversario en un caos y ruina total y que este sufrió dificultades inenarrables y solo pasó al contraataque luego de recuperarse.
La guerra coreana desatada el 25 de junio de 1950 por el imperialismo norteamericano fue una conflagración ensangrentada comparable con una guerra mundial en la crueldad y severidad, una contienda de máxima dimensión en el número de efectivos enemigos, la intensidad de fuego y la cantidad de consumo de materiales bélicos en comparación con la superficie de la Península Coreana, y un enfrentamiento demasiado asimétrico entre el ejército joven con dos años de edad y las fuerzas aliadas encabezadas por el caudillo imperialista que se jactaba de la “supremacía” mundial.
Cuando los imperialistas norteamericanos invadieron a nuestro país de forma sorpresiva, el gran Líder
Fue una determinación audaz que pudo tomar solo un gran General que confía en la victoria con el coraje y valor inquebrantable en el enfrentamiento con enemigos, por muy poderosos que sean.