El estimado camarada
El pueblo coreano gritó a toda voz también en el patíbulo "¡Viva el Partido del Trabajo de Corea!” sin doblegarse ante las atrocidades diabólicas de los enemigos. Gracias a tal población constante e indoblegable pudimos lograr la gran victoria en la pelea más enconada de la historia de las guerras del mundo y superar hasta la fecha todos los desafíos de la historia.
Para que no se repita la tragedia de Sinchon, debemos poseer una fuerza tan poderosa que atemorice a los enemigos y guardar en lo profundo la filosofía de que nuestra vida independiente y futuro se aseguran con el cultivo de la poderosa capacidad autodefensiva.